Principios de Movilidad Compartida para Ciudades Humanas

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Las ciudades sostenibles, inclusivas, prósperas y resilientes dependen del transporte
que facilite el flujo seguro, eficiente, y sin contaminación de personas y bienes, al mismo tiempo
que provean movilidad asequible, saludable e integrada para toda la gente.

1. Planeamos juntos nuestras ciudades y su movilidad.

La forma como están construidas nuestras ciudades determina las necesidades de movilidad y cómo se deben suplir. El desarrollo, diseño urbano y espacios públicos, regulaciones de construcción y zonificación, requisitos de estacionamiento y otras políticas de usos de suelo deben incentivar ciudades compactas, accesibles, vivibles y sostenibles.

 

2. PRIORIZAMOS LA GENTE SOBRE LOS VEHÍCULOS.

La movilidad de personas y no vehículos debe estar en el centro de la planificación de transporte y la toma de decisiones. Las ciudades deben priorizar caminar, andar en bicicleta, transporte púbico y formas eficientes de movilidad compartida, así como su conectividad mutua. Las ciudades deben desincentivar el uso de automóviles, taxis de un solo pasajero, y otros vehículos sobredimensionados transportando una persona.

 

3. APOYAMOS EL USO COMPARTIDO Y EFICIENTE DE VEHÍCULOS, CARRILES, BORDILLO Y SUELO.

El transporte y el uso del suelo y políticas deben minimizar el espacio vial y de estacionamiento por persona y maximizar el uso de cada vehículo. Desincentivamos la sobre-construcción y los vehículos e infraestructura sobredimensionados, así como la demanda excesiva de estacionamientos.

 

Los vehículos compartidos incluyen aquellos que se alquilan para transportar personas (transporte masivo, vans privadas, buses, taxis, bicitaxis, automóviles y bicicletas públicas o compartidas) y vehículos de entrega/domicilios.

4. Entramos en contacto con los actores clave.

Residentes, trabajadores, negocios y otros actores clave pueden sentir impactos directos en sus vidas, sus inversiones y su subsistencia económica por la transición que se realice a vehículos compartidos, de cero emisiones y finalmente autónomos. Nos comprometemos a entrar en contacto activo con estos grupos en el proceso de la toma de decisiones y apoyarles al avanzar hacia esta transición.

 

5. Promovemos la equidad.

Acceso físco, digital y financiero a servicios compartidos de transporte son bienes públicos valiosos y necesitan diseño comprensivo para asegurar que su uso es posible y asequible para todas las edades, géneros, ingresos y habilidades.

 

6. LIDERAMOS LA TRANSICIÓN HACIA UN FUTURO CERO EMISIONES Y ENERGÍA RENOVABLE.

El transporte público y las flotas de uso compartido acelerarán la transición a vehículos de cero emisiones. Los vehículos eléctricos deberán eventualmente tener propulsión de energía renovable para maximizar beneficios climáticos y de calidad del aire.

 

7. apoyamos las tarifas de usuario justas en todos los modos.

Todos los vehículos y modos deben pagar su proporción justa de uso de vías, congestión, contaminación y uso del espacio vial. La proporción justa debe tener en cuenta los costos de operación, mantenimiento y sociales.

 

8. buscamos benficios públicos a través de datos abiertos.

La infraestructura de datos que subyace los servicios compartidos de transporte deben habilitar inter-operabilidad, competencia e innovación, mientras aseguran la privacidad, seguridad y responsabilidad.

 

9. TRABAJAMOS HACIA LA INTEGRACIÓN Y CONECTIVIDAD SIN INTERRUPCIONES.

Todos los servicios de transporte deben estar integrados y planeados a conciencia a través de operadores, geografías y modos complementarios. Los viajes sin interrupciones deben ser facilitados a través de conexiones físicas, pagos inter-operables e información combinada. Cada oportunidad debe tomarse para mejorar la conectividad de la gente y los vehículos a redes inalámbricas.

 

10. apoyamos que los vehículos autónomos (vas) en zonas urbanas densas deben ser operados solo en flotas compartidas.

Debido al potencial transformador de tecnología vehicular autónoma, es crítico que los VA hagan parte de flotas compartidas que sean bien reguladas y de cero emisión. Las flotas compartidas pueden proveer acceso más asequible para todos, maximizar los beneficios por seguridad pública y beneficios de emisiones, asegurar que el mantenimiento y mejoras de software sean gestionadas por profesionales, y actualizar la promesa de reducciones de vehículos, estacionamiento y congestión, en línea con tendencias de política más amplia para reducir el uso de automóviles personales en áreas urbanas densas.